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Ola Solar, participación popular en las energías renovables

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Una Ola Solar es una iniciativa para permitir que la ciudadanía pueda invertir en espacios públicos contra el cambio climático.
Foto de familia con los participantes de la primera Ola Solar situada sobre la cubierta del Mercado del Carmel de Barcelona (Mayo 2007)
Imagen parcial del proyecto y ola solar fotovoltaica de la Universidad Autónoma de Madrid.

La energía solar fotovoltaica nos permite convertir los rayos solares en electricidad limpia sin necesidad de combustibles fósiles o nucleares. Actualmente, la energía solar fotovoltaica constituye una tecnología madura. Por este motivo, en los diversos Estados de la Unión Europea hay normas que incentivan las inversiones en energía solar. El Estado español no es una excepción.

El concepto de Ola Solar para desarrollar centrales fotovoltaicas de participación popular

El término OLA SOLAR es el que ha acuñado la Fundación Tierra para invitar a las personas a invertir en centrales de energía fotovoltaica, como compromiso en la lucha contra el cambio climático. Invertir en energía solar es una actividad que gracias a los incentivos previstos por la legislación vigente permite rentabilizar el esfuerzo inversor.

Una OLA SOLAR es una central solar fotovoltaica en un entorno urbano, preferentemente sobre un espacio público, realizado con la aportación ciudadana. La diferencia entre un proyecto de OLA SOLAR y otras iniciativas empresariales en esta línea es la de facilitar la participación popular, puesto que sólo permite inversiones inferiores a los 3.000 euros. Además, está orientado a que los participantes lo consideren como un gesto de compromiso contra el cambio climático, para que sirva de ejemplo a las futuras generaciones.

El proyecto OLAS SOLARES diseñado por la Fundación Tierra, pretende hacer posible la inversión de personas y entidades en proyectos de energía fotovoltaica de acuerdo con los incentivos previstos por la legislación. La idea de una OLA SOLAR es contribuir a extender las renovables entre la ciudadanía desde la práctica: siendo partícipes en proyectos populares y ligados a los barrios.

La fórmula para organizar legalmente cada OLA SOLAR es la del contrato en cuenta de participación, promovida desde una entidad sin afán de lucro como es la Fundación Tierra. Para concretar una INSTALACIÓN SOLAR DE PARTICIPACIÓN POPULAR es imprescindible disponer de suelo público donde ubicarla. El objetivo de cada OLA SOLAR es repartir los rendimientos previstos por la ley en este tipo de instalación de energía renovable y retornar el capital y los beneficios anualmente a los "participantes". Primero se devuelve el capital y, una vez amortizada la instalación, se reparten los beneficios según la cantidad proporcional que cada uno ha aportado.

El objetivo de una OLA SOLAR no es tanto el beneficio económico -dado que se trata de pequeñas cantidades- como contribuir a la mejora ambiental. Como ya se ha apuntado, la diferencia entre un proyecto de OLA SOLAR y otras iniciativas empresariales en esta línea es que una central solar fotovoltaica de participación popular está orientada a permitir un gesto ciudadano para compensar las emisiones de CO2 del consumo personal o familiar, contribuyendo a la generación de electricidad no renovable.

La inversión en un proyecto de OLA SOLAR es una actividad ética, solidaria y sostenible. Por sus características, se organiza para que no sea necesaria dependencia alguna del sistema bancario tradicional, sino que sea una verdadera movilización popular por las renovables y contra el cambio climático.

Cada instalación o central solar fotovoltaica está dotada de un sistema de monitorización online, que permite que el participante pueda cada día conocer el ahorro y energía renovable generada.

Una oportunidad para invertir en energía verde contra el cambio climático

La producción con energías renovables está regulada por el Real Decreto 1578/2008 , el cual da garantías de recibir una prima variable de unos 0,30 €/kWh, para un cupo determinado de MW anuales instalados, pero garantizada por un periodo de 25 años. El proyecto de OLA SOLAR se orienta a hacer posible que estos incentivos marcados por el gobierno lleguen también a la ciudadanía. Creemos que más allá de la rentabilidad debemos facilitar un gesto solidario y ejemplarizante a favor de las futuras generaciones. El ahorro de emisiones invirtiendo en energía verde  a través de instalaciones populares y compartidas.

Una inversión útil contra el cambio climático

La Fundación Tierra defiende que la lucha contra el cambio climático debe ser impulsada por la actitud positiva y práctica de la ciudadanía en la línea de YO SOY LA SOLUCIÓN . Una central fotovoltaica de suscripción popular como la del mercado del Carmel de Barcelona, es un ejemplo de activismo práctico a favor de reducir la dependencia de las energías fósiles. Por esto, a diferencia de las inversiones en fotovoltaica que proponen las empresas del sector, una OLA SOLAR se concibe para la participación popular, por lo que se diseña para pequeños capitales: 1.000, 2.000 y máximo 3.000 euros por persona física.

Ciudadanos solares

Con el concepto de la central solar fotovoltaica de participación popular, la Fundación Tierra hace posible que la ciudadanía tenga acceso a los beneficios que ofrecen las energías renovables. Una instalación solar fotovoltaica participada popularmente es una bandera para la cultura permanente contra el cambio climático, donde el participante de la central fotovoltaica y la ciudadanía en general son los protagonistas de un nueva forma de ahorrar para el futuro y el bienestar colectivo.

Condiciones para hacer viable una OLA SOLAR de participación ciudadana

La Fundación Tierra coordina el interés ciudadano respecto a incentivar las energías renovables de matiz popular. Para poner en marcha una OLA SOLAR hace falta disponer de una cubierta plana en un edificio público, que la administración municipal cede -mediante convenio con la Fundación Tierra- por un periodo de 25 años (el tiempo en que se prevé que se otorgue legalmente la prima establecida por el Gobierno español). La Fundación Tierra asume la titularidad formal de la instalación y, de este modo, asume también la gestión. A partir de este acto se proyecta una instalación solar fotovoltaica que permita la participación de un centenar de personas aportando entre 1.000 y máximo 3.000 euros, en la forma legal del contrato privado en cuenta de participación.

La Fundación Tierra contrata la empresa instaladora con la mejor oferta técnica y como ONG que es, no tiene ningún objetivo lucrativo en el proyecto más allá de gestionar la instalación y repartir equitativamente los beneficios entre los participantes -de acuerdo con la inversión que han hecho- una vez al año y cuando ha vencido el ejercicio para, de este modo, minimizar el gasto de gestión del pequeño ingreso bancario para cada participante.

Para poder facilitar la captación de ciudadanos es imprescindible que la administración municipal que aporta la cubierta urbana colabore en darle difusión, a fin de que en el mínimo plazo de tiempo se puedan captar los participantes. En el supuesto de que la expectativa sea más grande de lo que prevé, siempre se puede plantear una segunda actuación. Otro aspecto importante es que una entidad pública o privada destine una inversión en forma de subvención a estos proyectos. Esta ayuda permite rebajar el plazo de recuperación del capital y puede justificarse como fórmula eficaz y ejemplar de acciones contra el cambio climático.

La Fundación Tierra entrega también un "título" simbólico en base a la aportación del participante, donde se especifica la contribución en ahorro de gases con efecto invernadero para dejar claro que se trata de una contribución ambiental. En el caso de Barcelona, también se entregó un pequeño obsequio simbólico destinado a la chiquillería de quien invertía.

Una pequeña gran inversión contra el cambio climático. La primera OLA SOLAR

Por una aportación personal de 0,11 euros por día (igual que el precio más justo de un café, 0,80 euros por semana) durante 25 años (inversión proporcional de 1.000 euros) cualquier ciudadano puede participar, como ha sido el caso de la primera Ola Solar en entorno urbano del Mercado del Carmel de Barcelona. Con esta inversión mínima, se contribuye a generar una media de 500 Wh/día o 3,5 kWh/semana de electricidad limpia y renovable. Esta producción equivale a una reducción del 11,7% del consumo eléctrico doméstico por persona (en base a la estimación de consumo eléctrico por vivienda) y un ahorro de emisiones de CO2, al verter esta electricidad verde -que reduce la aportación de electricidad fósil o nuclear- a la red.

Cada euro invertido generará 3,4 kWh en 20 años de producción de electricidad verde, evitando emisiones de gases de efecto invernadero, CO2 y otros y, por lo tanto, ayudando a evitar el arriesgado calentamiento de nuestro planeta frágil. Además, este proyecto muestra que invertir en renovables es una acción positiva para hoy, que mejora sin duda los escenarios futuros. Se ha calculado que la producción de cada kilowatio hora (kWh) supone, en España, una emisión de 0,337 kilogramos de dióxido de carbono a la atmósfera. El consumo medio por hogar calculado es de 363,5 kWh al mes -según el Ministerio de Medio Ambiente-, lo que supondría emisiones de unos 123 kilogramos de CO2 mensuales, 1.476 kg al año. Si se redujera el consumo en cada hogar un 10%, se podría conseguir una reducción proporcional de emisiones de gases con efecto invernadero, unos 150 kilogramos por hogar: el equivalente al que se emite en un solo mes.

El ejemplo de Barcelona

A modo de ejemplo, la primera OLA SOLAR se inauguró en mayo del 2007 sobre la cubierta del Mercado del Carmel de Barcelona, para la que se realizó una inversión (llaves en mano) de 301.000 euros por una potencia solar de 43,7 kWp.

Síntesis de los pasos a seguir para concretar una OLA SOLAR

1. Escoger una cubierta urbana pública y valorar su idoneidad para acoger una instalación fotovoltaica.
2. Evaluar cómo debe ser la central solar según la superficie disponible y la posibilidades de subvención.
3. Hacer una campaña de difusión a nivel municipal para captar a la ciudadanía interesada.
4. Elaboración del proyecto técnico y tramitación de los permisos.
5. Convenio entre el ayuntamiento y la Fundación Tierra de cesión del espacio.
6. Presentación pública del proyecto e inicio de la campaña de captación de participantes.
7. Inicio de las obras de la instalación (un máximo de 2 meses de obras).
8. Inauguración y puesta en marcha.