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Agenda 21+; valores para una nueva ética socioecológica

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Documento de la Agenda 21+ del Movimiento Laico y Progresista.
Cartel del Compromiso por la Tierra con los diez objetivos de la Agenda 21+.
Taller de montaje de hornos solares como proyecto de animación de los objectivos de la Agenda 21+ entre entidades de asociacionismo educativo.

Agenda 21+; valores para una nueva ética socioecológica

Casi puede parecer que pasan inadvertidas, pero las noticias sobre la grave situación del medio ambiente son más que evidentes. La población mundial ha pasado en medio siglo de 2.500 millones de personas a 3.600 millones en el año 2004 y la expansión de la economía en este mismo período se ha multiplicado por 7, para resumir una parte de lo que ha estado pasando. Nos encontramos ante lo que los expertos llaman una burbuja socioecológica, que puede estallar en cualquier momento con consecuencias imprevisibles. El problema del cambio climático ha dejado de ser una invención de un colectivo para instalarse como una preocupación general.

Cada vez hay más personas que están convencidas de que se acaba el tiempo para reconducir las tendencias actuales de malversación de los recursos naturales del planeta, de que este cambio de tendencia se tiene que promover como si se estuviera en una situación de guerra, y de que si no nos movilizamos para desinflar la burbuja económica mundial quizá no se llegará a tiempo de arreglar los desperfectos ambientales que está causando. Un cambio rápido exige un inevitable sacrificio y mucha imaginación y creatividad, para adoptar nuevos estilos de vida que nos permitan conservar el bagaje cultural que se ha conseguido a lo largo de la historia de la civilización humana sin que ello suponga una amenaza para la Tierra.

De la Cumbre de la Tierra de 1992 nació el concepto de la Agenda 21, la propuesta de iniciar programas de acción locales para un siglo XXI más sostenible. La Agenda 21 da opciones para combatir la degradación del suelo, el agua, el aire y para la conservación de los bosques y de la diversidad de especies vivas. Trata de la pobreza y del consumo excesivo, de la salud y la educación, de las ciudades y del mundo rural, del papel de las mujeres, de los jóvenes, los trabajadores, los científicos y los payeses. La Agenda 21 tiene cuatro grandes secciones: sobre las dimensiones económicas y sociales, sobre la conservación y gestión de los recursos, sobre cómo reforzar la tarea de los grandes grupos implicados y sobre los medios de actuación. La Agenda 21, como programa de acción consensuado, continúa siendo válida y necesaria. Los retos y los medios de ejecución propuestos por la Agenda 21 planetaria tendrían que ser los principales inspiradores de cualquier Programa de Sostenibilidad. En este sentido, el Movimiento Laico y Progresista, como entidad de transformación social, los comparte y por tanto los valora, razón por la cual adaptó su actuación como entidad siguiendo las indicaciones de la Agenda 21, para concretar el Programa de Sostenibilidad institucional.

La Agenda 21 se ha inspirado en muchos años de propuestas de comportamientos personales más ecológicos. La entidad de asociacionismo educativo Acció Escolta de Catalunya fue la primera federación en promover un programa de acción para incidir en los hábitos, con el fin de avanzar en el camino de la sostenibilidad. Esta primera experiencia se quiso actualizar en el marco del Movimiento Laico y Progresista para dar un paso más. Los hábitos son importantes, pero lo son mucho más los valores que los hacen posibles. Con este espíritu, se rediseñó la Agenda 21 para convertirla en la Agenda 21+ , un programa de trabajo enfocado precisamente en potenciar los valores. Poque es necesario que los hechos, las acciones, sean impulsadas por el mundo de las emociones y la ética. Sólo así se podrá conseguir que el siglo XXI sea más frugal y deje de explotar de forma salvaje todos los recursos planetarios que hipotecan el futuro de las siguientes generaciones.

La Agenda 21+ recoge la experiencia de estimular nuevos comprotamientos y avanzar hacia un nuevo estilo educativo, haciendo sentir en la propia piel la experiencia emotiva de ser más ecológico. Es un reto, y este documento, de momento, es la hoja de ruta más que un programa detallado. Pero la Agenda 21+ señala las bases para emprender nuevos programas de formación y también un estilo diferente a la hora de montar actividades en el tiempo libre. En este sentido, la Agenda 21+ es una ideología para estimular una nueva ética socioecológica, más que un recetario para cocinar una nueva sociedad.

Los diez objetivos que plantea son los siguientes:

- Ser alternativos con imaginación e innovación
El planeta está en crisis por el agotamiento de bienes comunes para un beneficio personal de muy pocos. Nosotros somos parte de la solución y luchamos por alternativas éticas, justas y responsables hacia el entorno y la humanidad.

- Actuar dando ejemplo
Cada persona actúa en función de unas convicciones y valores, cada uno transmite un mensaje. Nuestro mensaje quiere ser positivo, transformador y coherente, pensando globalmente y actuando localmente para hacer posible un cambio hacia un mundo mejor.

- Subvertir la realidad educando para pensar ecológicamente
Trabajamos por una educación ambiental que integre conceptos, retos y valores, para conseguir una nueva ética ambiental que conduzca hacia actitudes sensatas y positivas. Hacemos entender que disfrutar de un entorno natural, sano y de calidad es un derecho a exigir y a defender, pero sobre todo un deber inexcusable con las futuras generaciones y que, por lo tanto, tenemos que comprometernos para hacerlo posible.

- Desinflar el consumo y consumir responsablemente
Perseguimos una reducción del consumo y unos criterios responsables de consumo verde (ecológico y biológico), justo (igualdad de oportunidades y protección de los recursos naturales) y ecointeligente (contempla la calidad, durabilidad y la ciclabilidad de los materiales para que no se conviertan en residuos, sino en nuevos recursos).

- Progresar en la frugalidad
Avanzamos hacia una sociedad menos consumista que valore el intercambio y el compartir por encima de la propiedad, y aprendemos a gozar de las cosas sencillas y no materiales que nos envuelven, que premiten enriquecer el espíritu y posibilitan una mejor calidad de vida para más gente.

- Desterrar el consumismo y fomentar la ética
Los bienes materiales no nos hacen más felices; sabemos que la consecución de más productos de consumo absorbe mucho tiempo y energía, precipita las desigualdades sociales entre ricos y pobres a la vez que desgasta el medio ambiente. Es necesaria la asimilación de un código ético que garantice la sostenibilidad de la Tierra y de sus habitantes.

- Amar la naturaleza del entorno
Hasta en la ciudad nos acompañan árboles, plantas, pájaros y otros animales que nos recuerdan de dónde venimos. Descubrir, conocer y querer la naturaleza es un ejercicio imprescindible para entender que lo que hacemos al medio ambiente nos lo hacemos a nosotros mismos.

- Invertir en trabajo y divertirse construyendo
El trabajo puede ser una herramienta de creación, de desarrollo de las propias facultades, de construcción para una existencia más digna y de progreso con el resto de personas. Queremos destinar nuestras energías a conseguir un lugar mejor para vivir.

- Cooperar en lugar de competir
Incansablemente, la naturaleza nos demuestra que cooperar es una estrategia más inteligente que competir. Aprovechar las posibilidades de cada uno y ponerlas a disposición para un beneficio común es un acto de generosidad que nos hace mejores personas.

- Convivir en Paz, superando los conflictos
La violencia física e intelectual destruye lo que nos distingue como personas. Educamos por la paz, la razón, la paciencia, el diálogo y el amor como la mejor garantía para un mundo más sostenible.

La aprovación de la Agenda comporta la firma del Compromiso por la Tierra. Las actividades de formación, campañas y proyectos de animación de estos valores -como conocer el valor de la huella ecológica- hacen de la Agenda 21+ un proceso de sensibilización vivo, porque contribuir a cambiar la situación del planeta es una obligación ineludible que pasa por construir una cultura de la austeridad .