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El equipo profesional de la Fundación Tierra

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El equipo profesional de la Fundación Tierra en el ejercicio 2013.
La formación y la experiencia práctica es una actividad bàsica para el equipo profesional.
El espacio de trabajo va más allá de la oficina y por este motivo la terraza de la entidad es también una oportunidad para cuidar de la tierra desde los sentimientos.

Una civilización se erige gracias al trabajo de las personas presentes en cada momento de la historia propia. Detrás de toda idea y convicción se encuentra el esfuerzo humano y no considerarlo sería una ingenuidad. Los objetivos, los programas y las actividades que nos mueven como entidad comprometida con un mundo más sostenible se hace con recursos económicos. Pero aún contando con éstos, es necesario que un equipo humano los gestione con lealtad.

Los éxitos, a veces, y los errores en otras ocasiones, son el resultado de cómo se aplican las habilidades y conocimientos de las personas vinculadas a un determinado proyecto. Por este motivo, los recursos humanos son el gran potencial de cualquier colectividad como lo es la Fundación Tierra, aunque sea de forma modesta. Más allá de ofrecer un espacio de trabajo profesional a favor de unos objetivos, la dirección de la entidad ha trabajado por crear un espacio que permita el crecimiento personal de los profesionales que aportan su conocimiento e ingenio. No es fácil. Y es cierto que a menudo no todo el mundo encaja. Pero, incluso en esta eventualidad, siempre hemos procurado que la experiencia de sacar adelante los proyectos que nos proponíamos se basara en estimular la creatividad hasta donde era posible de cada persona. Las personas son el mejor activo de cualquier causa.

El patrimonio humano de Fundación Tierra

A lo largo de su breve historia –aunque esta entidad cuenta ya con tres lustros de actividad–, el equipo humano ha ido variando. Pero siempre ha sido el patrimonio más valioso que ha tenido la Fundación Tierra. Es cierto que a veces no tenemos el éxito que querríamos, a pesar del empeño que ponemos. Pero también es evidente que la experiencia es la que nos ha servido para continuar desarrollándonos. Al fin al cabo, una entidad, como cualquier organismo, vive su propia evolución.

La Fundación Tierra es una entidad joven, pero se ha forjado su propia identidad a partir del compromiso tanto en su funcionamiento como en su proyección exterior. Una identidad que es visible gracias a la suma de los valores que aportan los profesionales que hacen posible que simplemente exista. El planeta, sin duda, mejoraría si todos viviéramos de manera más austera y comprometida con el presente. Por ésto se ha procurado que el espíritu la Fundación Tierra se expresara en algo tan sencillo y difícil a la vez como "predicar con el ejemplo". Perseveramos en el trabajo a favor de un medio ambiente saludable y armónico con la naturaleza, pero también hacemos posible que el trabajo dinamizado por la Fundación sea una experiencia personal de crecimiento. La austeridad y el compromiso personal que preconizamos para nuestro entorno se fundamenta en el amor con el que nos gustaría que nos trataran a nosotros.

El equipo profesional de la Fundación

El equipo profesional de la Fundación Tierra a lo largo del tiempo se ha adaptado a las exigencias de la programación, razón por lo cual ha sido variable en el tiempo. La Fundación Tierra colabora con otras entidades y empresas para llevar a cabo el programa anual de actuación.

Pero más allá de la tarea de cada cual y las responsabilidades en el trabajo de cada día, el espíritu que anima el trabajo cotidiano es el de la corresponsabilidad a favor del programa anual de actuación. Tampoco podemos olvidar la dedicación de otros colaboradores esporádicos, de amigos y admiradores y también de personas en prácticas que dedicarán un tiempo a libar de la experiencia vital de esta entidad ambiental. Pero la última responsabilidad de la Fundación Tierra recae, lógicamente, sobre el Patronato, el equipo directivo que rige los destinos de una entidad sin afán de lucro de forma altruista. Somos conscientes de que entre la dirección y el equipo técnico tiene que haber una coordinación permanente que haga posible la eficiencia y la eficacia en la tarea que como entidad nos proponemos.

En algunos momentos, el equipo ha sido numeroso. En otras épocas han sido menos personas, pero siempre hemos tenido la convicción de que no se pueden lograr los retos que nos proponemos sin un buen equipo humano.  El éxito de un equipo de personas radica en que sepan captar el espíritu de la entidad en la cual cabalgan. Así que el equipo humano formado por todos y todas  las personas implicadas en este proyecto y ha sido y es el mayor tesoro de la Fundación Tierra.