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Acábatela (2004)

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Imagen del posavasos para incitar a beberse el agua mineral para que no se desperdicie absurdamente un recurso natural valioso. En realidad quizás deberíamos plantearnos si debemos consumir agua mineral como bebida básica en lugar del agua del grifo.
El agua es sagrada, es salud, es "plenitud" y es *longevidad". El agua proyecta amor, alegría, agradecimiento, respeto, vida. Cuando bebemos un vaso de agua o la tomamos del chorro de una fuente, nuestro organismo toma energía de un elemento que hará llegar su mensaje a todas las células del cuerpo. El agua merece más respeto.

Unas de estas aguas mágicas son las aguas minerales. Aguas surgidas de las profundidades de la tierra y cargadas de energía y con minerales especiales. A lo largo de la historia, en el continente europeo, las aguas minerales han sido básicamente asociadas a la salud. Sólo en España hay 128 plantas activas de envasado de aguas minerales. Sin embargo, el agua mineral ha dejado de ser un elemento de salud para convertirse en una alternativa a la mala calidad organoléptica del agua del grifo. El resultado es que la comercialización de agua mineral se ha incrementado en todo el mundo. El consumo por cápita de agua envasada se sitúa ya en más de 120 litros anuales. Con el agua envasada se han incrementado los envases plásticos que las contienen y con ellos residuos y el consumo de combustibles fósiles. Se da también la circunstancia que las emisiones asociadas a una botella de agua mineral pueden ser de hasta 600 veces más que al agua del grifo.

En los bares, restaurantes, cuando pedimos agua para acompañar un ágape o simplemente refrescanos se nos sirve casi con toda probabilidad agua mineral envasada. Curiosamente, esta percepción de recuso fácil y utilitario nos hace olvidar el verdadero valor de salud que contiene el agua mineral.

El año 2004, la Fundación Tierra –con la ayuda económica de la Fundación Territorio y Paisaje– editó unos posavasos con el lema "Acaba-te-la" (Acábatela), para alertar de la necesidad de no dejar agua mineral sin beber cuando pedimos un envase de este producto. Las estadísticas confirman que alrededor de un 20 % del volumen de agua mineral servido se deja sin beber en la mesa y acabará tirada. Entendemos que un recurso tan valioso y escaso como es el agua mineral necesita de una concienciación sobre la importancia de que hacemos el mejor uso para nuestra salud. Esta campaña permitió editar 15.000 posavasos que han sido distribuidos a través de establecimientos de restauración. Esta campaña iba acompañada de una monografía de la serie Perspectiva Ambiental titulada Agua envasada.