Se encuentra usted aquí

La marisma de Molins de Rei. 10 años de zona húmeda

  • Facebook
  • Twitter
  • RSS
Vista aérea de 1962 cuando se estaba construyendo la autopista Barcelona-Tarragona en la cual se aprecia todavía el meandro original del río Llobregat.
Imagen de la chopera inundada cuando esta ocupaba el meandro del río Llobregat a principios de 1994 antes del proyecto de creación del humedal.
El alcalde de Molins de Rei, Josep Janés i Albert Vilalta, Consejero de Medio Ambiente dentro del hide para la observación de aves el noviembre de 1995.
El bombeo solar de 3 kWp que incorporaba un sistema remoto de monitorización ambiental el 1997.
La central solar fotooltaica de 7 kWp para el bombeo de agua al humedal el 1999.

La idea de la marisma de Molins de Rei nació el 1994 cuando los técnicos de la reciente creada Fundación Tierra observaron el anegamiento temporal debido a las crecidas del río Llobregat en una antigua extracción de áridos situada sobre un meandro abandonado tras el cauce que tomó el Llobregat con las obras de la autopista Barcelona-Tarragona el 1962. La zona había sido replantada con chopos hacía unos 30 años y cada vez que el río inundaba la ribera, este lugar permanecía mucho tiempo con una lámina de agua permanente debido a la impermeabilització de los sedimentos fluviales en el suelo. A partir de esta observación, y del hecho que la chopera tenía unos árboles muy debilitados, se planteó la recuperación de este antiguo meandro por convertirlo en una laguna de agua dulce. Para ello era imprescindible además de profundizar el vaso del antiguo meandro que se pudiera traspasar el agua del río a la orilla de la laguna. Por razones ambientales este bombeo de agua de unos 260 m3/dia se planteó con energía solar fotovoltaica.

Los terrenos habían sido adquiridos a los años sesenta por el entonces ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza) y traspasados a la Generalitat de Catalunya a principios de los ochenta. A principios de los años noventa, la chopera con la cual se había repoblado el lugar mostraba que la mayor parte de los árboles estaban enfermos y su tala era preceptiva. La propuesta de la Fundación Tierra fue la de plantear la recuperación de este espacio natural en una laguna artificial de unas 6 hectáreas. La idea se planteó a la administración autonómica, la cual rápidamente la valoró muy favorablemente.

Un proyecto de conservación de la naturaleza local innovador

A finales del 1994 la Fundación Tierra solicitó el permiso al Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat de Catalunya para obtener la cesión de esta finca y ejecutar el proyecto de creación de la Zona húmeda de Molins de Rei. El proyecto ejecutivo fue encargado a la empresa de construcción civil ACYCSA y las obras se iniciaron definitivamente el 1995 con una subvención de once millones de pesetas (unos 66.000 euros) aportados por el Departamento de Medio Ambiente. Pero, las obras resultaron ser de mayor envergadura de la prevista. Sin embargo, la empresa encargada de la obra decidió asumir la diferencia. Las dificultades en la excavación del vaso de la laguna incrementó la obra final hasta unos treinta y tres millones de pesetas (198.000 euros). El noviembre de 1995, el entonces Consejero de Medio Ambiente, Sr. Albert Vilalta y el alcalde de Molins de Rei, Sr. Josep Janés, hicieron la inauguración provisional de este espacio natural el agua del cual se obtenía por un bombeo solar desde el propio río. Este bombeo con energía solar fotovoltaica fue de mayor potencia del momento en nuestro país. El 16 de junio de 1996, el Muy Honorable Presidente de la Generalitat de Catalunya, Sr. Jordi Pujol lo inauguró oficialmente contra todo pronóstico. El humedal de Molins de Rei se convertía así, con sus 6,2 ha, en la laguna de agua dulce más grande de las cercanías de Barcelona y bien pronto se consolidó como un santuario para las aves acuáticas. El agosto del 1996 la revista naturalista Quercus recogía un artículo de la reciente creada zona húmeda. Pero, en aquel momento ya había programado el trazado de la autovía del Baix Llobregat. Algunas entidades ecologistas auguraron que la laguna artificial de Molins de Rei no duraría y que habría sido una obra en vano.

Ciertamente, el 1997 planeaba ya el condicionamiento del río Llobregat que provocó el alejamiento de la orilla del mismo respecto a la laguna lo cual obligó a que el bombeo solar se debiera incrementar de los 2,2 kWp hasta 3 kWp con 27 paneles. Era la única forma de aumentar el caudal de agua que hasta entonces mantenía el nivel de la laguna. Pero, a medida que avanzaban las obras de condicionamiento, el nivel del río fue bajando y finalmente obligó a instalar un nuevo bombeo dentro de un pozo situada en medio del río. Este proyecto fue asumido con presupuestos del Ministerio de Fomento. De esta forma se instalaron 7 kWp fotovoltaicos que era la potencia necesaria para bombear el mismo caudal desde más profundidad. Este nuevo bombeo solar de grandes dimensiones que aportaba 400.000 litros/día entró en servicio el 15 de abril de 1999. A finales del 1999 el Ministerio de Medio Ambiento reconoció la labor a favor de la conservación de la natura por la creación de esta reserva natural con lo Premio Nacional de Medio Ambiente que recogió el alcalde de Molins de Rei, el Sr. Josep Janés.

La transformación territorial obligó a una vigilancia ambiental continuada. Pronto se detectó que a pesar de la ampliación del bombeo no había agua en el pozo situado en medio del río. Tras las primeras avenidas el río había impermeabilizado el pozo cono lo cual no podía extraerse agua des de su fondo. El verano del 2000 el humedal permaneció seco unos meses. En aquel momento, la Fundación Tierra, consciente de la gravedad de la afectación que infligían estas obras al humedal de Molins de Rei solicitó al Ministerio de Fomento que asumiera que era un servicio afectado por las obras y, en consecuencia, lo restituyera las condiciones originales. Con este reconocimiento oficial de afectación al humedal se abría la vía para garantizar su permanencia definitivamente. Provisionalmente, a principios del 2001, la Agencia Catalana del Agua asumió preceptivamente la perforación de un nuevo pozo para captar el agua del freático del subsuelo en la propia orilla de la laguna con un bombeo eléctrico que fuera complementado por el bombeo solar que constaba de 60 paneles fotovoltaicos de 130 Wp.

Con esta intervención se devolvió la lámina de agua al humedal de Molins de Rei y así ha permanecido hasta la actualidad. Aun así, los paneles solares fueran desmontados finalmente por parte del Ayuntamiento de Molins de Rei el año 2002. Cuando apenas se acababa la restitución por la afectación de la autovía del Baix Llobregat ya había en trámite el proyecto del trazado del tren de alta velocidad Madrid-Barcelona. Esta obra si que debía comportar una modificación radical del río Llobregat puesto que ampliaba su cauce de los 50 metros hasta 120 metros y, por tanto, recortaba un 25 % de la superficie del humedal de Molins de Rei. Las alegacions presentadas por el Ayuntamiento de Molins de Rei y por la Fundación Tierra (como gestores del espacio natural) al proyecto de condicionamiento del río Llobregat consiguieron que la Declaración de Impacto Ambiental (publicada en el BOE del 2 de marzo del 2001) del ramal ferroviario del Llobregat reconociera la importancia de la persistencia del humedal de Molins de Rei

Entre las medidas compensatorias previstas en la declaración de impacto ambiental se consideró la necesidad de una ampliación mínima de 2,5 ha para que el espacio no perdiera funcionalidad ecológica. En una reunión entre la Fundación Tierra y la empresa adjudicataria de redactar el proyecto constructivo el 6 de septiembre del 2001 se establecieron las medidas compensatorias básicas. Entre las mismas destacaba la consolidación de la línea eléctrica para el bombeo del agua del freático, ampliar el humedal en 5,1 ha hasta lograr las 8,5 ha y revegetar el espacio para garantizar su función como zona húmeda que incluyera isletas para la nidificación de especies acuáticas. El mayo del 2002, la UTE Papiol por encargo del Gestor de Infraestructuras Ferroviarias (GIF) presentó el proyecto definitivo de restitución de los Aiguamolls de Molins de Rei por el cual la zona húmeda lograría una superficie final de unas 8,5 ha y un nuevo perímetro.

El humedal de Molins de Rei salvado

Llegados en este punto, y una vez se confirmó el replanteamiento de la obra sobre el terreno, se valoró que la conservación del humedal de Molins de Rei estaba garantizada. A partir de este momento, la Fundación Tierra consideró traspasar definitivamente la gestión del mencionado espacio natural al Ayuntamiento de Molins de Rei como único titular a finales del 2003. Aquel proyecto que había nacido de la observación de la dinámica fluvial del río Llobregat y que le otorgaba una funcionalidad parecida a la de un meandro (una zona dónde las aguas se retardan y permiten el crecimiento de la vegetación helofítica), definitivamente, quedaba consolidado como reserva natural de aves acuáticas. La tarea de la Fundación Tierra como modesta entidad privada ya no podía ir más allá.

Aun cuando en el desarrollo de las obras de restitución la Fundación Tierra ya no ha intervenido se valora muy positivamente la ejecución por parte de la empresa UTE encargada. El humedal de Molins de Rei es como si renaciera nuevamente, pero con la ventaja que lo ha hecho porque se reconoce su importancia ecológica como un bien colectivo. Si comparamos la inversión inicial realizada con el erario público y el patrocinio empresarial con la que se ha vertido por parte de la administración del Estado con el objetivo de mantener este espacio natural, pese a las afectaciones viarias que lo ponían en peligro, no hay duda que nunca los caudales públicos iniciales han sido tanto bien empleados. La programación de las obras de restitución del proyecto de construcción de la plataforma del tren de alta velocidad se organizó para que se mantuviera siempre una lámina de agua suficiente ya fuera en el antiguo o el nuevo humedal hasta que no se acababan las obras de ampliación del cauce del río Llobregat. A finales del 2006 el río ya tenía el impresionante cauce de 120 m de anchura y el humedal ampliado ya tenía agua. La obra pública se ha ejecutado tal y como se diseñó en el proyecto de Servicios Afectados del proyecto de construcción de la plataforma de la línea de alta velocidad. Tras estos 10 años de existencia el humedal de Molins de Rei ha vivido numerosas vicisitudes, pero la Fundación Tierra siempre batalló por su conservación y permanencia. Aun así, la conservación de este espacio natural había quedado definitivamente garantizada el 2002 cuando se aprobó el proyecto de restitución. Hoy, el humedal de Molins de Rei ya no tiene bombeo solar, pero la energía eléctrica para el actual bomeo del agua del freático garantiza la pervivencia de este gran ecosistema acuático único a las cercanías de Barcelona.

> Imágenes de la marisma