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Botijos contra el cambio climático (2007-2008)

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El botijo, cuanto más calor hace más refresca el agua que contiene. Podemos colocar una etiqueta disponible en esta página para comunicar la aportación del botijo.
Logotipo de la campaña Botijos contra el cambio climático elaborada por la Fundación Tierra.
Demasiado a menudo imaginamos que tanto la lucha contra el cambio climático como reducir las emisiones tóxicas con efecto invernadero es algo que nos supera. El cambio climático no es más que una respuesta de la biosfera al ser ésta incapaz de hacer frente a la actividad insostenible de la civilización humana en estos últimos 150 años. Por eso, la lucha contra el cambio climático requiere recuperar la cordura. La razón que nos permite ser seres racionales. Es en nuestro ingenio y en la curiosidad donde subyace una parte del problema en el que nos encontramos como especie. Pero también es cierto que en la creatividad podemos hallar la fortaleza que precisamos. Ha llegado la hora de recuperar la cordura creativa para hacer posible que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de la calidad de vida en este planeta.

La Fundación Tierra promueve la ecología práctica y por eso hace propuestas encaminadas a utilizar recursos que ahorren energía o materias primeras. El agua refrigerada en verano consume grandes cantidades de energía eléctrica en nuestras neveras. Pero, saciarse con agua fresca en verano hace milenios que está resuelto con el botijo o el cántaro. El botijo forma parte de la historia y la cultura mediterránea. Hecho de arcilla cocida pero con una mezcla que conserve la porosidad de este material. Gracias a esta porosidad, el botijo se comporta como la piel humana que deja salir el sudor para refrescarnos. De este modo el exudado del botijo se convierte en energía de refrigeración para el líquido que contiene en su interior. Es la denominada refrigeración evaporativa que permite que por cada gramo de agua que se evapora se consigan retirar 500 calorías del agua del botijo. Cuánto más calor en el ambiente, más fresca y saludable se conserva el agua. El botijo además hace una refrigeración sensata que nos ofrece una agua no muy fría y por lo tanto muy saludable por no perjudicar a la garganta.

La refrigeración de la nevera eléctrica en cambio además de consumir energía nos deja el agua a una temperatura que por contraste respeto a la temperatura corporal puede provocar varias dolencias, como por ejemplo dolor de garganta, etc.

Entendemos que hacer frente al cambio climático con un botijo, puede parecer un gesto sencillo. Sin embargo, beber agua fresca del botijo está en la línea de los pequeños cambios que plantea la campaña contra el cambio climático Yo soy la solución . En este caso, el ahorro energético nos llega por poner un botijo en nuestro hogar, en nuestra oficina, en el puesto trabajo. Es un pequeño cambio pero poderoso. Además contribuimos a conservar esta cultura tradicional sensata que hoy en la era de la nanotecnología nos pensamos que ya no nos sirve.

La campaña Botijos contra el cambio climático de la Fundación Tierra os propone: